Si tienes un local comercial, sobre todo una tienda de venta de ropa o trabajas en una, conocerás de sobra esta práctica. Los ladrones profesionales usan a menores de edad para cometer los hurtos.
¿Y por qué lo hacen?
- En primer lugar, porque si son menores de 14 años no se les puede imputar ningún delito.
- En segundo lugar, porque si son mayores de 14 pero menores de 18 años las penas por hurto o robo son penas reeducativas dado que no son penalmente responsables.
El uso de menores de edad para cometer hurtos y robos es una problemática creciente en España.
Los delincuentes suelen aprovechar la vulnerabilidad y la menor imputabilidad de los menores para cometer delitos, sabiendo que las consecuencias legales para ellos son mucho menores.
Con la regulación del Código Penal puede que esta práctica esté bajando, pero aún así, veamos el marco legal, los mecanismos de prevención y ejemplos prácticos que ilustran esta situación.

El marco legal de los delitos de hurto y robo en España
El Código Penal español establece sanciones específicas para los delitos cometidos por menores de edad, así como para los adultos que los utilizan para tales fines.
Según el artículo 19 del Código Penal, los menores de 18 años no son responsables penalmente respecto a este Código Penal, sino que se les aplica la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la responsabilidad penal de los menores.
Visto esto, y como bien nos informan desde Rinber Abogados, unos de nuestros despachos de abogados de referencia, ejercer la defensa o acusación en este tipo de casos es complicado.
Es importante ser asesorados por abogados muy especializados en este tipo de delitos.
Sobre todo porque el menor, en este tipo de delitos, casi con total seguridad se le podría considerar también una víctima.
Responsabilidad penal de los Menores
La Ley Orgánica 5/2000 establece que los menores entre 14 y 18 años que cometan delitos serán juzgados por jueces de menores y podrán recibir medidas sancionadoras que van desde la amonestación hasta el internamiento en centros especializados.
Sin embargo, estas medidas suelen ser menos severas que las impuestas a los adultos.
Responsabilidad de los Adultos
Aunque el art. 235.1.8º del Código Penal establece penas para los adultos que induzcan a menores a cometer delitos.
Pero concretamente sólo en los delitos de hurto, nada se regula para los delitos de robo.
En estos casos, los adultos se pueden enfrentar a penas de prisión de uno a 3 años, además de la responsabilidad por el delito cometido.
Ejemplos Prácticos
Para ilustrar esta problemática, consideremos el siguiente ejemplo:
Caso 1: Banda organizada
Una banda organizada se dedica a realizar robos en tiendas de lujo. Para evitar ser capturados, utilizan a menores de edad para llevar a cabo los hurtos.
Los menores, aprovechando su apariencia inocente, logran sustraer objetos valiosos sin levantar sospechas.
Cuando son capturados, las consecuencias legales son menos graves, lo que hace que los líderes de la banda prefieran esta estrategia.
Caso 2: Familias en situación de vulnerabilidad
En situaciones de extrema pobreza, algunas familias obligan a sus hijos a cometer pequeños hurtos en supermercados y tiendas de barrio.
Los menores, conscientes de la necesidad de contribuir al sustento familiar, realizan estos actos delictivos.
Las autoridades, al detectar estas situaciones, deben intervenir no solo desde el ámbito penal, sino también desde el asistencial, brindando apoyo social y económico a estas familias.
Agravantes en el uso de menores en delitos de hurto y robo
El Código Penal español contempla que el uso de menores para cometer delitos es una circunstancia que agrava la responsabilidad penal del adulto implicado.
Específicamente, la utilización de menores en la comisión de delitos se considera una circunstancia agravante cuando:
- Instrumentalización del Menor: Cuando un adulto utiliza a un menor para cometer un delito, se está instrumentalizando a la persona menor de edad, lo cual aumenta la gravedad del hecho delictivo. Este tipo de utilización está penado de manera más severa debido a la manipulación y explotación de la vulnerabilidad del menor.
- Imposición de pena superior en grado: El Código Penal establece que el adulto que induzca, obligue, facilite o promueva la participación de un menor en la comisión de un delito será castigado con la pena superior en grado a la que correspondería por el delito cometido.
- Circunstancias específicas del delito: Si el delito cometido con la participación del menor incluye violencia o intimidación, estas circunstancias pueden ser consideradas agravantes adicionales, lo que resultaría en un incremento de la pena. En el caso de robos, si se utiliza la fuerza o se genera un riesgo para la integridad del menor, la pena también puede ser incrementada.
Ejemplos de agravantes
Para comprender mejor cómo se aplican estas agravantes, veamos algunos ejemplos prácticos:
- Caso de robo con intimidación: Un adulto obliga a un menor a amenazar con un arma blanca a un empleado de una tienda para robar dinero de la caja registradora. La utilización del menor y la intimidación con un arma son circunstancias agravantes que aumentarán significativamente la pena del adulto.
- Caso de hurto sistemático: Una organización criminal utiliza a menores para cometer hurtos en tiendas de forma recurrente. Los líderes de la organización serán castigados con penas más severas debido a la utilización sistemática de menores para cometer los delitos.
Mecanismos de prevención
La prevención es clave para abordar esta problemática. Entre las medidas más efectivas se encuentran:
- Educación y sensibilización: Programas educativos que informen a los menores sobre las consecuencias legales y personales de cometer delitos.
- Apoyo a las familias: Servicios sociales que ofrezcan apoyo a las familias en situación de vulnerabilidad para evitar que recurran a la delincuencia.
- Vigilancia y control: Mayor presencia policial en áreas de riesgo y colaboración con las comunidades para identificar y prevenir la utilización de menores en delitos.
Penas graves por inducir a menores a cometer un delito de hurto o robo
El uso de menores de edad para hurtos y robos es un problema difícil de castigar y que requiere una respuesta integral.
La legislación española establece penas tanto para los menores que cometen delitos como para los adultos que los inducen. Sin embargo, la prevención y el apoyo a las familias vulnerables son esenciales para
El uso de menores de edad para cometer hurtos y robos no solo es un problema social, sino que también conlleva consecuencias penales agravadas para los adultos que los inducen o utilizan para tales fines.
En España, la legislación penal considera esta práctica como una circunstancia agravante, lo que resulta en penas significativamente más altas para los implicados.
Esta normativa busca proteger a los menores de ser explotados y asegurar que los adultos responsables se enfrenten a condenas más graves y adecuadas al delito cometido por el menor.
Solo a través de una combinación de medidas punitivas y preventivas se podrá proteger a los menores y reducir la incidencia de estos delitos.
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